jueves, 12 de febrero de 2009

Hotel Palafitte

Suiza
Monruz, Neuchâtel

Sandoz ha estado en la punta de la industria farmacéutica suiza desde hace más de cien años. Una fundación, la Family Sandoz Foundation, dedicada a promover el espíritu innovador de los empresarios suizos, dio su apoyo a una iniciativa singular: la creación del Hotel Palafitte.

Se trata de una construcción en bungalows sobre pilares en las aguas del lago Neuchatel. Como corresponde a una obra tan especial, todo tiene el máximo nivel en una escala tan exigente como la suiza. Maderas, instalaciones, automatismos… todo de primera. Por supuesto, los arquitectos lo eran también. Y el servicio está desarrollado por la exclusiva escuela de hostelería de Lausanne.


La perfección del espíritu y del saber hacer de los suizos en un entorno natural absolutamente único.

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miércoles, 4 de febrero de 2009

La Purificadora





Puebla acoge desde mayo de 2007 un hotel de lo más sofisticado que, como no podía ser de otro modo, lleva la firma de un arquitecto de prestigio: Ricardo Legorreta.

Está situado en puro centro de la ciudad, en lo que es el barrio colonial, y ocupa la antigua fábrica de aguas minerales‚ hielo y 'bebidas de sabores' La Superior de Puebla.

Salvo por algunas pinceladas violetas la decoración de La Purificadora es austera, en negros y blancos y en madera y piedra naturales, y con unas paredes exteriores y algunas superficies del interior sin tocar ni pintar.

Las habitaciones, por supuesto -solamente veintiséis- tienen un tratamiento más cálido y cuidado con la mayor atención.

La piscina con una pared de cristal de 30 metros es sobresaliente, lo mismo que el restaurante que pasa por ser uno de los mejores de Puebla.


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jueves, 29 de enero de 2009

Commune by the Great Wall Kempinski



Commune by the Great Wall Kempinski es un museo de arquitectura, una exposición de diseño y un ejemplo del modernismo vanguardista. De hecho, turistas de la arquitectura de todo el mundo viajan a este lugar para recorrer sus salas de piedra y madera brillante y admirar el trabajo de veinticuatro de los principales arquitectos de Asia.

Sin embargo, para entender del todo la experiencia del Commune, hay que vivirla. El hecho de apreciar el valor estético de estas estructuras con el escarpado campo de China como telón de fondo es una cosa, y otra muy distinta, despertarse y contemplar las exuberantes colinas verdes desde unos ventanales del suelo al techo, y vivir rodeado de unos interiores de vanguardia espectaculares y unos muebles modernos clásicos, diseñados por Marc Newson y Karim Rashid, entre otros.

La originalidad del proyecto Commune by The Great Wall impide siquiera clasificarlo. No tiene habitaciones numeradas según el piso correspondiente, de modo que no es un hotel convencional, pero tampoco es un “aparthotel” ni nada por el estilo, porque las casas que lo componen son todas distintas, y rechazan cualquier intento de etiquetarlas.

Además de ser enormes (tienen de cuatro a seis habitaciones), las once villas originales son, fundamentalmente, unas mansiones experimentales de lujo. Las cerca de 31 villas nuevas son fruto de la alianza con la compañía hotelera Kempinski y están cortadas por el mismo patrón experimental que las del resto del Commune, aunque tienen un tamaño (y un precio) más adecuado para huéspedes particulares que para magnates.

Si le interesa la arquitectura moderna y la hostelería de lujo de la mayor categoría, no dude en alojarse en una villa. El resto de los mortales nos conformaremos con las nuevas construcciones de Kempinski: la muestra más representativa de la maravilla arquitectónica china más reciente.

Todo con vista a la Muralla China y a menos de una hora de Beijing.

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miércoles, 28 de enero de 2009

La Bandita




En el corazón de la Toscana, al sur de Siena, en el Val d’Orcia, al final de un camino sin pavimentar marcado con cipreses y rodeado de pastos y ovejas, se encuentra La Bandita, el hotel rural de ocho habitaciones más de moda en este momento.

Aprovechando los edificios de una antigua granja toscana, se ha construido un moderno y lujoso hotel que combina a la perfección diseño y sencillez.

Por su situación en la cima de una colina, desde todas las habitaciones, así como de la piscina y el porche, se disfruta de las más maravillosas vistas sobre el valle.

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The Vine

Una piscina panorámica sobre Funchal con vistas que se pierden en el mar, una decoración exquisita de lineas rectas y suaves blancos, una disposición elegante de cada elemento que respira perfección y cuidado y una atmósfera tanquila es lo que ofrece el último de los

hoteles con estilo (dic. 2008) de la capital de Madeira.

La arquitectura es obra de Ricardo Bofill. Y nada -en arquitectura, decoración, instalaciones y servicio- parece haberse dejado al azar.

Spa con vino-terapia, sofisticación en todos los rincones, un comedor de lujo... todo a punto para quienes quieran darse el capricho de una estancia singular en su visita a Madeira.

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viernes, 16 de enero de 2009

Adrère Amellal


Si se dispone a viajar a Egipto y está pensando alojarse en el Adrère Amellal, antes debe hacerse algunas preguntas. Por ejemplo, ¿espera que su hotel sea una construcción de ladrillo y argamasa? ¿Le saldría un sarpullido si tuviera que vivir sin servicio de habitaciones 24 horas? ¿Es el aire acondicionado o incluso la electricidad algo indispensable? Si ha contestado que sí, le convendría hacer clic en el botón «atrás» del explorador, porque el Adrere Amellal es otro mundo.

El desconocido y árido Sáhara egipcio es uno de los lugares más inexplorados del planeta. En medio de este desolado desierto, casi en la frontera con Libia, se encuentra el oasis de Siwa.El oasis está situado bajo el nivel del mar y debe su origen a diversos lagos naturales así como a centenares de fuentes que surgen inesperadamente de sus áridas tierras como si de un regalo de la naturaleza se tratara. Estas aguas milagrosas riegan olivos, palmerales y huertos permitiendo que el hombre habite en la frontera con el Gran Mar de Arena, una de las extensiones de dunas más grandes y áridas del planeta. Desierto, silencio, grandes espacios, arqueología en estado puro, la sorprendente cultura siwi y alojarse en uno de los mejores y más singulares alojamientos de África, en plena armonía con el entorno natural, son los principales ingredientes de este viaje.

El incomparable marco natural en el que se encuentra a los pies de la “Montaña Blanca”, frente al Lago Siwa y con las dunas del Gran Mar de Arena de fondo hacen de este ecolodge el alojamiento ideal para vivir el Sáhara en toda su plenitud sin romper la armonía con entorno natural.

El Adrère Amellal es un auténtico hotel ecológico. El diseño, la mano de obra y los materiales empleados en su construcción proceden de la zona, y todo lo que se come (aviso a los carnívoros: el menú es fundamentalmente vegetariano) se cultiva en la huerta.

Las 34 habitaciones y suites están amuebladas con sencillez, pero con gran calidad, de modo que no se deje desanimar por la idea de una puerta de palma. A pesar de la falta de electricidad, un sistema de calentador de gas permite que haya agua caliente, y la iluminación nocturna procede de faroles y velas.

Insistimos: no hay recepción, aire acondicionado ni electricidad, sólo una piscina y una sensación de absoluta tranquilidad y aislamiento. Si quiere hacerse una idea de cómo vive un bereber en el Sáhara, la forma más sencilla y agradable de hacerlo es alojándose en el Adrère Amellal.

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Romaneira, "la casa de los sueños"

Romaneira, nombre portugués para “la casa de los sueños”, es una extraordinaria quinta escondida entre 400 hectáreas de bancales de olivos y viñedos a orillas del Duero, en la región de Douro, a una hora y media del aeropuerto de Porto y a 45 km de Vila Real.

Aquí no hay teléfono ni televisión, el único espectáculo son las aguas del “río de oro”… No hay recepción, ni horarios, ni menú en el que escoger, únicamente un chef que invita a descubrir sus sorpresas en el plato.

El estilo de las 19 habitaciones y apartamentos, casi todas con vistas al río, recuerda la época gloriosa de los exploradores y destila un espíritu colonial con influencias portuguesas, brasileñas e inglesas.

Además de la contemplación, el sueño y el descanso, se puede disfrutar de la piscina interior, con hamam y masajes , o de la exterior sobre los bancales, hacer una excursión por el río en la barca del hotel… Sin olvidar sabrosos instantes para chuparse los dedos en la Chocolatería o en las antiguas bodegas, para una ineludible degustación de Porto.


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