viernes, 7 de agosto de 2015

Kamu Lodge

Near Luang Prabang - Laos


http://www.kamulodge.com/


Kamu Lodge es una experiencia singular. Es un magnífico hotel situado en un entorno natural excelentemente mantenido, a orillas del río Mekong. Lo rodea un paisaje tropical donde conviven bosques y arrozales y se encuentra en las cercanías de Luang
Prabang, en Laos.

¿Y qué es lo que hace singular al Kamu Lodge? Hasta hace poco las aldeas situadas al borde del río Mekong vivían aisladas. No había modo de llegar a ellas por tierra y por ello se mantuvieron intactas.

El Kamu Lodge está pensado para dar vida a una de estas aldeas y mantener su estilo de vida haciéndola viable. Se trata de un proyecto en el que han intervenido instituciones internacionales que a modo de experimento han invertido en esta iniciativa de sostenibilidad.

Para no romper con la naturaleza, las habitaciones del Kamu Lodge son de una altura que no sobrepasa la vegetación en la que se asientan. Se trata de tiendas de campaña de calidad extrema, colocadas sobre un suelo enladrillado y separadas
unas de otras en la pendiente de la orilla que da al río. Los cuartos de baño de cada habitación son de obra, de modo que su funcionalidad es excelente. Los lugares comunes -el comedor o el salón de estar- están instalados sobre un arrozal, elevados mediante pilotes sobre
una lámina de agua y conectados a la tierra 'seca' mediante pasarelas. Un espacio para darse un masaje ayuda a descansar del viaje y a relajarse. Y una actividad de demostración sobre cómo se ha pescado tradicionalmente mediante red, y cómo se planta y se ara -empleando como
manda la tradición un búfalo- un campo de arroz da buena cuenta de cuál es todavía la vida de los campesinos de la región.

Por supuesto, la visita al pueblo, con su templo, sus casas, la escuela, los trabajos de artesanía que aún se efectúan completa el plan para quienes se
quedan en el lodge y quieren saber un poco más sobre Laos.

La comodidad está garantizada, pero hay que avisar: La corriente electrica no llega al lugar. Para alumbrarse por la noche, unas lámparas led conectadas a un sistema
de placas solares ofrecen la luz suficiente para estar e incluso para leer. Pero no es posible recargar móviles o la batería de la cámara de fotos. Por supuesto, no hay televisión ni tampoco cobertura de internet o telefono. Y más que en ningún otro sitio hay que beber el agua embotellada porque la que se utiliza en los lavabos es directamente la del río Mekong.

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martes, 30 de junio de 2015

Dunton Hot Springs Resort


52068 Co Rd 38, Dolores, CO 81323
Estados Unidos


duntonhotsprings.com/


En un pequeño valle de las Rocosas, en Colorado, se estableció un asentamiento minero que, como tantos, con el tiempo se abandonó. El entorno es idílico, amable, rodeado de árboles, con una atmósfera pura y un
ambiente que respira tranquilidad.

Lo que se convirtió en un pueblo fantasma ha sido recuperado y hoy es un magnífico hotel. Magnífico porque tiene toda clase de premios y acreditaciones. Pero para los americanos es
un recuerdo de su propia historia y por ello en la restauración se ha querido mantener el espíritu de quienes llegaron al lugar con la mentalidad de los pioneros.

El propio hotel destaca
la contradicción entre sus edificios de pura y tosca madera y las comodidades que ofrece,  las exigentes caminatas que resultan de recorrer los alrededores y los cuidados de los que se disfruta al regreso, el contacto directo con la
naturaleza más pura y los recursos tecnológicos de que dispone el hotel.

Nada es relamido. Las habitaciones son, vistas desde el exterior, modestos edificios que recomponen lo que pudo ser la vieja ciudad
minera. Lo que las rodea es puro campo, libre del ajardinamiento que hubiera convertido el hotel en un parque temático. Las zonas comunes mantienen un discreto ejercicio del lujo que no rompe con las raíces de esfuerzo
sobre las que se levantó el lugar.

Comida exquisita y especialmente cuidada, el mejor servicio, un entorno singular y la sensación de haber invertido la marcha del reloj para recuperar una parte de la vieja
América son las componentes de la experiencia que el Dunton Hot Springs propone a quienes se alojan en él para disfrutar de su carácter único.

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miércoles, 13 de mayo de 2015

Hotel Football


99 Sir Matt Busby Way, Sir Matt Busby Way, Stretford, Manchester M16 0SZ, Reino Unido

www.hotelfootball.com


Vaya por delante que el Hotel Football no es lo que se entiende por un hotel exclusivo. Aunque sí tenga mucho de exclusivo porque está especialmente orientado a los forofos del fútbol.

El nombre lo indica sin lugar a dudas y el
emplazamiento, junto al estadio del Mánchester United, sirve de confirmación para quienes sienten que el balompié es lo más parecido al paraíso y el hotel una de sus puertas de entrada.


El hotel Football se acaba de inaugurar y quiere ser un atrevimiento. Parece que hasta ahora a los hoteleros les había interesado sobre todo promover una imagen de confort y de tranquilidad que hiciera sentir las mieles del descanso a
sus clientes. Pero resulta que el espectáculo más poderoso del mundo ha despertado la idea de crear un hotel 'temático' donde lo importante es dejarse envolver por el ambiente del deporte más celebrado del mundo.

El hotel es confortable, moderno y con el mejor servicio, pero no es exquisito porque un deporte de masas exige rozar el suelo y dejarse llevar por un glamour que ha sido siempre popular y de sensaciones
intensas. Nada de complejas sofisticaciones. Una cafetería al más puro estilo británico se ofrece a quienes quieren saciar su apetito con el sabor de las emociones de un partido. Unas instalaciones
para eventos dan la posibilidad de organizar una boda a quienes sienten que la mayor pasión es la que nace en las gradas. Un amplio espacio en el tejado con luz natural, porterías y suelo de hierba (artificial, como se lleva
ahora) da la oportunidad de su vida a quienes en lugar de descansar desean sentirse en una sesión de entrenamiento.

Buena parte de la iniciativa del hotel ha corrido a cargo de Gary
Neville, Nicky Butt, Ryan Giggs, Paul Scholes y Phil Neville todos ellos grandes jugadores del Manchester. Quienes quieran darse el capricho de alojarse bajo el manto de las viejas estrellas del fútbol inglés tendrán ahora la ocasión de hacerlo en el Hotel Football.

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miércoles, 15 de abril de 2015

Pumphouse Point


1 Lake St Clair Road
Lake St Clair Tas 7140
Australia

www.pumphousepoint.com.au

Hay lugares que impresionan. Y este en Tasmania es uno de ellos. El encuentro de un paisaje casi virgen donde se mezclan la vegetación y el agua más pura con una intervención del hombre mínima y rodeada de misterio transmite la
sensación de que se trata de un lugar imposible.

Pero no lo es. Estamos hablando de un hotel, eso sí, insólito y al que merece la pena prestar atención. Sus instalaciones ocupan los edificios de una planta experimental de generación de energía hidráulica. La apuesta era arriesgada y el experimento se abandonó hace al menos veinte años.

Un edificio para las turbinas enclavado a 250 m de la orilla del lago Saint Clare y otro de apoyo en tierra firme constituían el conjunto y estaban unidos por un pasillo que discurre sobre el agua en línea recta. La mezcla es
espectacular y compone un escenario único.

De apariencia minúscula, lo que fue sala de turbinas es una construcción de tres plantas. No es tan pequeño como parece. Pero rodeado de agua y
de un ambiente de serenidad máxima parece sacado de un cuento. Las instalaciones del hotel son excelentes. Y se ha tratado de evitar la deriva hacia un lujo remilgado. El lugar exige sobriedad y no perder un punto de dureza que
forma parte tanto de lo que entendemos por natural como del origen industrial del conjunto. Madera, metal, colores grises, líneas geométricas y decoración sobria dan personalidad al conjunto.

Doce suites ocupan el
edificio de turbinas y otras seis, además de instalaciones para usos comunes se sitúan en el edificio asentado en la orilla. Y todo ello rodeado del ambiente más tranquilo donde descansar, pescar, navegar por el lago o caminar por los numerosos senderos que recorren el lugar.

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jueves, 12 de marzo de 2015

Three Camel Lodge


Desierto del Gobi  GPS: E43’53”37’” / N104’44”26’”.
Khankhongor, Mongolia

www.threecamellodge.com/


Abandonar los espacios 'confortables' a los que estamos acostumbrados y adentrarnos en otros más incómodos forma parte del disfrutar de lo exótico, del abrirse a nuevas experiencias, del dar un paso más allá de lo que resulta familiar
para sentir algo nuevo y algunas veces inquietante.

El desierto del Gobi es uno de estos territorios que cambian el concepto de paisaje que nos es conocido. Y que cambian también nuestra idea de la supervivencia. Es un territorio hostil donde sólo unos pocos se han adaptado y han hecho de su inmenso territorio un lugar donde vivir.

El Gobi es el resultado de la enorme masa montañosa del Himalaya que actúa como barrera frente a las nubes que vienen del Indico y que no consiguen atravesarla. Es una región a donde no llega la lluvia y que ocupa una
pequeña parte de China y una buena porción de Mongolia. Es un lugar extraordinario, de clima riguroso y de naturaleza extraordinariamente dura.

Los nómadas, con sus yurtas desmontables, sus caballos y sus
halcones para ir a la caza de la fauna esquiva que los alimenta, han sido sus únicos habitantes. Hasta ahora. Porque el panorama ha empezado a cambiar con instalaciones muy singulares como el hotel Three Camel Lodge.

El propósito del Three Camel Lodge es proporcionar una experiencia memorable al mismo tiempo que cómoda para el viajero y rica en posibilidades para conocer el entorno.

Para empezar, la
construcción del hotel está pensada para conservar la cultura del desierto y la de Mongolia y para no afectar la extraordinaria belleza del entorno. Un pequeño edificio con arquitectura de tradición china ofrece los elementos comunes
del hotel y se acompaña de yurtas provistas de todas las comodidades para que la estancia sea a la vez una aventura y el mejor de los descansos.

Una decoración de estilo mongol, sofisticada pero nada abrumadora, una
estufa en el centro de la superficie circular de cada habitación, un cuarto de baño completo en las yurtas más caras y una sala de duchas comunes para las de categoría standard, un servicio excelente y la
posibilidad de hacer excursiones por los alrededores entre dunas, viejos cauces de ríos y los montes Altai como telón de fondo aseguran una estancia para recordar siempre.

Mongolia ha empezado a
asomar la cabeza en el mapa de los lugares a visitar, pero el desierto sigue siendo palabras mayores y adentrarse en él una aventura. Con el Three Camel Lodge la aventura sigue existiendo, pero los servicios y el confort
que ofrece han hecho que la experiencia sea accesible a viajeros que buscan disfrutar y conocer lugares distintos. Ya no hace falta ser un héroe para adentrarse en el mítico desierto del Gobi.

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lunes, 16 de febrero de 2015

Zeinodin Caravanserai


Yazd-Kerman Road
Yazd, Irán

en.wikipedia.org/wiki/Zeinodin_Caravanserai


Aviso para navegantes. Vamos a hablar de un lugar que enamora sin duda o que defrauda sin duda también. Depende de las personas y de lo que estén buscando. Pero por ello mismo merece la pena que le dediquemos un espacio.

En primer lugar se trata de un hotel muy especial.  Zeinodin -o también Zein-o-Din- es un antiguo caravanserai del siglo XVII levantado en el camino entre Yazd y Kerman, una vieja ruta que se internaba en territorio baluchi y que estaba en el área de
influencia de la histórica ciudad de Bam.

Paso casi obligado hacia oriente, Irán posee numerosos caravanserais, en ruinas casi todos los que no están en las ciudades o en sus inmediaciones. Pero este tuvo un destino distinto. Bajo la
iniciativa de algunos iraníes y de amigos de los más diversos lugares, se pidió permiso para rehabilitar el edificio histórico y dejarlo de la manera más parecida posible a como era cuando se construyó. Y también para dotarlo de instalaciones modernas, aunque mínimas, para hacerlo habitable y asegurar un servicio adecuado como hotel.

Aclaremos: no es un hotel para quien busque todas las comodidades. Es el hotel para quien quiera pasar un par de noches en un ambiente lo más parecido al del Irán del siglo XVII cuando los caminos eran largos, el viaje austero y el albergue el lugar para un descanso reparador y
tranquilo bajo el cielo estrellado del desierto.

¿Cómo eran los viajes entonces?¿Cómo eran los viajeros y cuál era su día a día, su reposo, sus satisfacciones al fin de la jornada, su paso del tiempo? La estancia en Zein-o-Din responde a
algunas de estas preguntas y seguro que despertará en el viajero otras nuevas porque rozar la vida del pasado  supone despertar interrogantes y entrever experiencias desconocidas.

En medio del desierto,
la atmósfera amable que crean quienes atienden el hotel consigue el calor que puede faltar a esas instalaciones básicas, aunque necesarias para conservar el espíritu de la antigua posada. La habitaciones son las mismas que hubo tiempo atrás, separadas por
cortinajes, las ventanas los mismos lucernarios en las bóvedas que dieron luz a quienes se hospedaron en ellas durante siglos, las camas son, en realidad, colchones sobre el mismo suelo -todo alfombrado- para no desvirtuar una experiencia que se
quiere auténtica. Como cuartos de baño se han dispuesto dos salas de aguas -de una limpieza extrema-, una para hombres y otra para mujeres, que comparten los huéspedes del hotel.

El compromiso de mantener el edificio -el
único caravanserai de planta circular que se conserva-, para devolverlo un día al patrimonio iraní tal y como debió ser en aquel lejano primer día en el que abrió sus puertas, en vez de jugar en contra ha supuesto un límite a la modernidad que ha dado una fuerte personalidad al lugar. Aunque no todo es posible, ni se le pueden pedir peras al olmo, porque ese antiguo camino que iba de Yazd a Kerman se ha convertido hoy en autopista y el rumor de los coches mantiene con los pies en el siglo XXI a quienes se sienten afortunados de disfrutar de esta experiencia.

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