18381 HWY20, Winthrop
98862 Washington
Si entendemos que el camping es la mejor alternativa de hospedaje cuando queremos estar en contacto con la Naturaleza, es porque
sabemos que hace mucho que ha dejado de ser sinónimo de una –casi siempre incómoda- tienda de campaña.
En los últimos años, han aparecido diversas opciones para aquellos que no renuncian a un cierto confort. Y entre ellas las originales Rolling Huts, o ‘cabañas rodantes’ diseñadas por OSKA Architects ocupan un lugar destacado.
Se trata de pequeños módulos de madera que, con un diseño minimalista, podrían parecerse a un mini piso de lujo. Un espacio diáfano de 18m2 perfectamente equipado, con un pequeño
refrigerador, microondas, cafetera, Internet WiFi e, incluso, chimenea. Quizás, el cuarto de baño -algo incómodo- hace recordar que se trata de un camping. Cada cabaña cuenta con un aseo instalado en un módulo adyacente, pero los cuartos de baño completos se encuentran alejados, en un granero independiente de las cabañas.
Los materiales utilizados en la construcción, acero, madera y vidrio, tienen como objeto ajustarse en lo posible al entorno y dar sensación de ligereza.
Además y tal como su nombre indica, otra peculiaridad de las Rolling Huts, es que descansan sobre ruedas que permiten desplazar las cabañas y orientarlas de acuerdo con el deseo de los huéspedes. 
La web





Lamu, Kenia
destino de unos pocos ‘connaisseurs’ en busca de espacios -¿paraísos?- no hollados y acogedores.
Lamu House es seguramente el mejor hotel de la isla. Situado frente al mar, ocupa un conjunto de casas del más puro estilo swahili, es decir, herederas de las que mandaron construir los ricos mercaderes que comerciaban con Zanzíbar, Arabia, la India, hasta Filipinas.
Situadas en torno a un gran patio, todo en el interior de hotel respira quietud e intimidad.
marrón muy oscuro de los tejados hechos de hojas de palmera, y el verde de las plantas que dan vida a cada rincón.
Cuidadísimo en todos los detalles, esmerado hasta el extremo en el servicio, Lamu House ofrece lo mejor de este rincón que ha heredado de África y del mundo árabe sus tradiciones y que se mantiene hoy como un lugar excepcional.










Todo se ha realizado bajo la escrupulosa mirada de los encargados de conservar el patrimonio artístico de la ciudad de Lodz. Y el resultado ha sido sorprendente: luces de neón, pilares de hierro, paños de pared en colores sabiamente elegidos, líneas curvas que atienden al diseño más moderno y techos de ladrillo de aspecto incontestablemente
industrial… conviven y crean ambientes de carácter único y lleno de matices.
Ahora el pueblo ha sido recuperado para convertirse en un hotel, disperso en varios de sus edificios. La iniciativa ha partido de un italo-sueco dispuesto a devolver la vida a una joya que podía haberse perdido. Y dispuesto también a ofrecer una experiencia única de alojamiento en un país tan rico en emociones como es Italia.
Instalaciones modernas y del mejor diseño conviven con muros y muebles rústicos, casas y calles de siglos atrás y con un servicio a la medida de las necesidades de hoy.