jueves, 15 de marzo de 2012

Pixel Hotel


Pixel Hotel
Linz - Austria


¿Qué tiene de particular este hotel? Pues, como su nombre sugiere veladamente, se trata de un hotel discontinuo, celular, hecho a pequeños pedazos cada uno aislado del otro y distinto...

Linz - Austria

www.pixelhotel.at

Hoteles espectaculares y lujo van con demasiada frecuencia de la mano. Llegar a lo más exige muchas veces dinero y sobresalir acostumbra a tener un precio elevado.

Pero no siempre es así, porque a veces es la inteligencia la que sostiene un proyecto destacado,
que se sale de lo normal y aparece como una idea brillante. Y justamente, éste es el caso del Pixel Hotel, en la ciudad de Linz. ¿Y qué tiene de particular este hotel? Pues, como su nombre sugiere veladamente, se trata de un hotel discontinuo, celular, hecho a pequeños pedazos cada uno aislado del otro y distinto.

Dicho en lenguaje comprensible: las habitaciones -o como se quiera llamar a los espacios donde se alojan los clientes- están dispersas en la ciudad. Y cada una tiene sus propias características. Son de su padre y de su madre, pero, por supuesto, elegidas con intención. El
pedigrí es variado pero la selección es cuidadosa y se apoya en un concepto de rabiosa modernidad. Y también de humor porque hace que alojarse sea una especie de juego.

Las reservas se hacen por internet desde su página web. Hay que mirar en ella si
lo que uno quiere es dormir en un barco amarrado en el Danubio, en una galería de arte, en una vieja carpintería -con una caravana dentro del cuarto- o en lo que fue un estudio de fotografía. Una vez en el lugar encontrarse con la persona encargada y recoger las llaves. Y guardar
también los vales para el desayuno que se hacen efectivos en algún establecimiento próximo a 'la habitación'.

Creativo ¿no? Pues hala, para quien quiera cosas distintas, sin caer en las garras del lujo, Linz le ofrece una oportunidad. Que no se diga que la ha dejado escapar.

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martes, 21 de febrero de 2012

The Datai


The Datai
Langkawi - Malasia


En la isla de Langkawi, un bosque tropical, tupido y frondoso, que llega hasta la misma franja de arena que lo separa del océano, deja un hueco donde asentar un hotel magnífico, The Datai...

Langkawi - Malasia

www.thedatai.com.my


No acostumbra a prodigarse la imagen idílica de un bosque que alcance las orillas del  mar y se detenga justo en la arena de la playa para dejar un espacio limpio y libre de vegetación donde tomar el sol o caminar mojándose los pies en el agua.

Pero en este caso la realidad es así. La naturaleza ha provisto a la isla de Langkawi de un bosque tropical tupido y frondoso que llega hasta la misma franja de arena que lo separa del océano. Y ha dejado un hueco donde asentar un hotel magnífico, The Datai.

Aunque el hotel no existiera, el paisaje justificaría de sobra que se hablara del lugar. El verde, en un suelo de relieve suave que da vida al paisaje, crea un espacio que seduce necesariamente a quien busca el contacto con la naturaleza. Y el azul del mar
cobra igualmente animación con la vista de pequeñas islas que salpican la llanura del océano y la hacen al mismo tiempo más amable y misteriosa.

The Datai está en este entorno tan singular, construido en buena parte
con los materiales que ofrece la naturaleza, al modo tradicional, abierto al exterior porque el clima permite no cerrar nada, ofreciendo la sensación de vivir al aire libre. Y sin embargo con todas las comodidades que se puedan desear. Una piscina rodeada
de árboles y palmeras que son mucho más que un jardín, espacios comunes cómodos y aireados, habitaciones en pequeños edificios de construcción malaya o de tipo más tradicional con amplios balcones ofrecen toda la variedad y el más amplio
abanico de sensaciones que se pueda desear.

No hace falta decir que estamos ante un hotel de lujo y que la cocina es de lo más cuidada, el spa cumple con todas las aspiraciones y el resto de servicios alcanza igualmente un primer nivel. Una estancia de lujo y sobre
todo un paisaje de lujo se ofrecen a quienes desean visitar Malasia y perderse entre sus islas.

Quienes sientan curiosidad, deben saber que la isla de Langkawi está al norte de la península de Malasia, donde el estrecho de Malaca se encuentra con el océano, a unos 30 km de la costa.

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lunes, 23 de enero de 2012

Villa de l'Ô


Villa de l'Ô
Essaouira - Marruecos


En Essaouira, frente al mar, en uno de los antiguos ryads de la medina se halla el Villa de l'Ô...


Essaouira - Marruecos


www.villadelo.fr


Essaouira, la antigua Mogador, es una ventana al mar. Abierta al Atlántico, juega con sus playas de arena y con un pueblo lleno de actividad y que no ha perdido su carácter.

Frente al puerto, la medina encerrada en sus murallas
conserva los viejos edificios en piedra, con sus bellos patios y con la atmósfera tranquila que puertas adentro asegura la intimidad y el descanso.

Justamente, en uno de los antiguos ryads de la medina se halla el Villa de l'Ô.

Si el lujo es el detalle, la tranquilidad y el goce de un entorno singular, el Villa de l'Ô hace bien en definirse como hotel de lujo. El edificio que ocupa es del siglo XVIII y mantiene la nobleza de sus espacios generosos, de sus arcos y columnas en piedra, de la
delicada decoración en madera ... Armonía y una sobria opulencia envuelven al conjunto y devuelven al presente los aromas y sabores de otros tiempos, llenos refinamiento y de encanto.

Doce son todas las habitaciones con que
cuenta el hotel, perfectamente instaladas, con todas las comodidades y con una ambientación cálida que refleja el lujo de la época colonial. Las vistas sobre la ciudad o sobre la bahía resultan de lo más evocador. Una terraza espléndida abierta al mar, una playa a pocos metros del hotel, spa y la posibilidad de jugar al golf completan los atractivos de este hotel, singular y lujoso que invita a hacer un alto para disfrutar de la costa de Marruecos.

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lunes, 9 de enero de 2012

Albergo Palazzo Decumani


Albergo Palazzo Decumani
Nápoles - Italia


Alojarse en lo más céntrico del barrio antiguo de Nápoles tampoco es tan fácil. A menudo, los hoteles están en situación precaria. Por ello hay que llamar la atención sobre el Palazzo Decumani...


Piazzetta Giustino Fortunato, 8
80138 Nápoles - Italia


www.palazzodecumani.com


Alojarse en lo más céntrico del barrio antiguo de Nápoles tampoco es tan fácil. No es que no haya sitios, que los hay. Es que a menudo, están a la altura del entorno, es decir, en situación precaria. Por ello hay que llamar la atención sobre el Palazzo Decumani.

Es verdad que la mayor parte de los viajeros eligen el frente de mar, con sus hoteles modernos, o los de las zonas
más aseadas, más parecidas a las de una capital europea como Dios manda. Pero es que resulta que si Nápoles tiene algo especial e irrepetible es ese barrio antiguo, lleno de palacios e iglesias que la falta de espacio ha acumulado en calles estrechas y que la falta de dinero  -de dinero en el sentido moderno- ha condenado a un envejecimiento que solo espera un enérgico lavado de cara para volver a brillar.

La calle principal de este
barrio antiguo sigue el trazado del 'decumano' de la vieja ciudad romana. Tan antiguas son las raíces de este Nápoles vital, aunque sobreviva a trancas y barrancas. Y a pocos metros de esta calle, una placita de ambiente de lo más popular está presidida por la mansión que hoy aloja
al Palazzo Decumani.

Hablamos de un hotel pequeño, para los estándares de hoy. Totalmente actualizado, decorado con gusto y con aspiración elegante, de forma amable para hacer cómoda la estancia y con todas las modernidades al
uso.

La atención a los clientes es cuidada y eficaz. El ambiente es tranquilo porque su tamaño no se presta ni a aglomeraciones y a grandes algarabías. Y -cosa importante en el lugar- el hotel se ocupa del
estacionamiento para los clientes que acudan con su propio coche.

En resumen, un hotel a tener muy en cuenta para salirse de la oferta habitual en Nápoles y para asegurar, a pesar de todo, la garantía de una localización excelente, del mejor ambiente y de toda la comodidad.

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jueves, 22 de diciembre de 2011

Hotel Christiania


Hotel Christiania
La Villa - Alta Badia - Dolomitas - Italia


En el sur del Tirol, las Dolomitas forman un macizo montañoso, de paisajes singularmente bellos. Justamente, en este entorno es donde se halla el hotel Christiania ...


Via Colz 109 - I-39030 La Villa
Alta Badia - Dolomitas - Italia


www.christiania.it


En el sur del Tirol, las Dolomitas forman un macizo montañoso, de paisajes singularmente bellos. En un ambiente alpino, pequeños valles, prados y riachuelos componen una geografía llena de encanto y protegida por numerosas reservas naturales.

Justamente, en este entorno es donde se halla el hotel Christiania, italiano por localización, pero con el aire también centroeuropeo que marca la proximidad con Alemania, Suiza y Austria.

Por supuesto, se encuentra en un lugar donde la primavera es espléndida y los veranos tienen la alegría de la luminosidad del sol y de una naturaleza verde y rica. Pero es en invierno cuando el Christiania es más apreciado. Y lo es por su proximidad a las instalaciones de esquí que
hacen de las Dolomitas un espacio privilegiado.

Madera clara en las habitaciones y espacios comunes, alfombras, calor... crean el ambiente que se espera en un lugar de nieve para compensar los rigores de la intemperie. Una cocina exquisita acompaña, como
no podía ser de otro modo, a quienes se alojan en el hotel. Un spa, con los servicios propios para el cuidado personal tientan a quienes después del esquí o de un día en el frío quieran volver a un entorno cálido y relajarse un rato. Y un montón de pueblos pequeños y no tan
pequeños anima los alrededores para quienes quieran disfrutar de tiendas, restaurantes y diversiones varias a poca distancia del hotel.

Al lado mismo de las instalaciones de esquí, en medio de un paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad y en las inmediaciones de magníficas reservas naturales, el Christiania ofrece una oportunidad que bien merece la pena aprovechar, la de gozar de la nieve y de los mejores paisajes con la comodidad y atenciones de un hotel de primera.

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jueves, 24 de noviembre de 2011

The Chili Beach


The Chili Beach
Jericoacoara - Ceará - Brasil


Jericoacoara es una de las mejores playas del mundo, a juicio de los expertos. Y en ella se ha instalado el Chili Beach, un sofisticado hotel 'boutique'....


Jericoacoara - Ceará - Brasil

www.chilibeach.com


La costa brasileña próxima al ecuador es un mosaico de dunas y de lagunas que se suceden durante kilómetros y que crean una paisaje natural y casi desértico. Sólo algunos pueblos de pescadores se asentaron en el lugar y aprovecharon las
grandes playas de arena para abrirse paso hacia el océano. Tierra adentro, la vegetación tropical y el perfil singular de las palmeras ponen la nota de vida y de frescor que anima el paisaje.

Jericoacoara es una de estas aldeas y su playa figura, en las listas de los entendidos, entre las diez mejores del mundo. Por supuesto, Jericoacoara no es ahora la aldea perdida que fue hasta hace muy poco. Figura ya en el mapa de los lugares singulares y atrae a visitantes. Pero tampoco a tantos.

No es fácil llegar al lugar. La distancia y lo 'inhóspito' de la geografía lo mantienen alejado de los destinos habituales. Y la protección que le ofrece la calificación de Reserva Natural añade más límites aún a la posible 'invasión' por parte de los forasteros.

Un hotel, el Chili Beach, se ha instalado en Jericoacoara. Es un hotel 'boutique'. Un hotel de lujo. Pura sofisticación que combina y atempera la aspereza natural del agua, el sol y la inmensa arena. Cuidado hasta el extremo,
es todo aire libre, porque la atmósfera es limpia y envuelve el espacio entero con un manto de serenidad.

 Piscina mirando al mar, rodeada de un clima de sosiego, terrazas donde descansar frente a un
horizonte azul y sin límite, spa donde relajarse y el mejor restaurante se añaden a los bungalows  y a las suites que componen los sofisticados alojamientos que se ofrecen a los visitantes.

Pero, por supuesto, no todo se reduce a quedarse en el hotel. La playa, con todas las actividades que permite, un amplio abanico de excursiones y agradables restaurantes  que pueblan Jericoacoara  darán variedad a la estancia y la ocasión de disfrutar de uno de los lugares más bellos de la costa de Brasil.

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lunes, 7 de noviembre de 2011

Bom Bom Island Resort


Bom Bom Island Resort
Principe - Sao Tomé

En el golfo de Guinea, frente a Gabón, Príncipe es una pequeña isla con todos los encantos del trópico y con el pausado sabor de sus raíces portuguesas. Menos de 20 km separan sus extremos más distantes...

Principe - Sao Tomé


bombomprincipe.com

En el golfo de Guinea, frente a Gabón, Príncipe es una pequeña isla con todos los encantos del trópico y con el pausado sabor de sus raíces portuguesas. Menos de 20 km separan sus extremos más distantes y la población no va mucho más allá de los cinco mil habitantes. Todo
es pequeño y apacible en Príncipe, pero en su reducida superficie la isla contiene montañas, selva y playas que le dan variedad y que hacen de ella una pequeña joya.

Una islita minúscula cubierta
de árboles emerge del agua a escasos metros de la orilla. Se llama Bom Bom. Es una isla en la isla, tapizada de palmeras y unida a su hermana mayor por una leve pasarela que discurre sobre pilares. El paisaje es espectacular.

En este entorno se halla el
Bom Bom Island Resort, un pequeño hotel de 20 habitaciones al borde de la arena, en contacto con el agua transparente del océano y en plena naturaleza. La sensación de estar en un lugar único es inevitable. Pequeños bungalows  componen las instalaciones, atendidas con
esmero. Todo el cuidado posible en un lugar tan apartado se ha procurado para el goce de quienes llegan a él.

El restaurante, es una delicia y su cocina sorprendente. Y además, la piscina, las playas de arena clara, las aves de variedades
diversas, el buceo, la pesca, los recorridos por la isla... ofrecen un universo entero de alicientes, fuera de cualquier estridencia.  El Bom Bom Island Resort resulta un encuentro inesperado en un lugar tan a desmano de las rutas de los viajeros y llama, por ello mismo, la atención la sensibilidad con que ha cuidado todos los detalles para hacer la estancia más grata.

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